a close up of a piano keyboard with many keys

Un piano

Un texto en honor a Francisco Téllez, maestro del jazz en México, con motivo de la Medalla Bellas Artes 2026 en Música.

HISTORIAS DE UN ESCRITOR

IsraelMR

8/5/20263 min read

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Ya hace algunos años que su piano se adhirió con algunas de mis palabras. Jamás con todas, sólo con algunas, nunca las suficientes. Sentado en una mesa en la que el mundo no podía girar más allá de mi pierna, lo miré a lo lejos. Serio, correcto y sereno; sus lentes acompañando aquel porte, mientras que un saco café oscuro y algunos años encima envueltos en experiencia completaban la ilusión.

Decían que era importante, que su trayectoria lo era, que su pasado respaldaba el andar de sus pasos. Decían que una buena parte de la música había nacido gracias a él. En ese momento no lo entendí. Y es que se decía mucho y yo sólo lo había saludado.

En el momento correcto se levantó y tomó su lugar frente al piano. Aguardó un instante a que el percutir de la batería marcara el momento y dejó caer sus notas. Diez segundos me dieron acordes, juegos e historias, y lo entendí todo, o eso creí en aquel momento. Y es que al que hace música sólo se le puede entender a partir de ella, pero lleva tiempo.

La música se puede comer de un bocado y sabe, pero cuando te das el tiempo de saborear cada nota, la música se disfruta mejor. Place.

La primera vez probé su piano demasiado rápido. Las notas estuvieron en lo correcto y tomaron armonías que acentuaron el instante. Encontré un buen sabor, uno agradable que jamás había encontrado antes. Ese día me di cuenta de que había sonidos que me faltaban por descubrir, y dentro de todo entendí que las historias que contaban de él existían tal como lo decían.

Para ese momento sabía que aquel maestro, Francisco Téllez, era una eminencia en el entorno del jazz de México y que gracias a él el jazz había encontrado su lugar en la Escuela Superior de Música. Sabía que luchó para que se mantuviera el jazz en el país y que, gracias a su labor, se formaron muchos músicos reconocidos. Sabía que era por ese pasado por el que todos le decían “Maestro”. Pero también supe que esa historia debía de ser un leve resumen de lo que él debió de haber hecho. Se decía mucho y lo era, pero había más.

Luego probé de nuevo su música, cada vez con más cuidado, cada vez atendiendo más elementos, estudiando sonidos, disfrutando acordes. Con el paso del tiempo el Cuarteto Mexicano de Jazz con el Maestro Téllez a la batuta se convirtió en uno de mis placeres, y me dejé llevar.

Arropado por su piano encontré historias entre palabras, mi tinta intentó jugar con los sonidos: escribí. Por más de una vez mi mente se dejó llevar más allá del momento. Él y su Cuarteto Mexicano de Jazz armonizaron momentos de pasión que se envolvieron de letras y uno que otro dolor. Yo tomé nota como queriendo resguardar algo que se va cuando la vibración del sonido desaparece. Presencié notas suaves como una caricia y momentos de tensión descontrolada que intentaron destrozar las armonías y que, en lo inverosímil, las construyeron.

Por más de una ocasión he tenido el gusto de compartir palabras con el Maestro Téllez. Debo aceptar que ha sido un placer encontrar al ser atrás de su música. A la persona que sonríe, bromea y que cuenta historias sobre un mundo que suena.

Aún estoy lejos de reconocer el sabor completo de su piano, quizá nunca lo vaya a lograr. Espero no lograrlo porque eso me daría la oportunidad de permanecer en ese éxtasis que nace cuando algo es nuevo y se disfruta. Igualmente, aún estoy lejos de conocer al Maestro Téllez. Una historia no se conoce de a conciertos y tocadas, y sé que en sus palabras debe haber una infinidad de experiencias.

Hoy escribo este texto porque es lo que sé hacer. Yo me envuelvo en mi tinta y escribo. Y envuelto en sus sonidos he disfrutado de mi escritura. He soñado y he vivido entre octavas, bemoles y acordes quizá un poco paganos, que salieron de su piano. Su trayectoria, su música, lo harán acreedor de la Medalla Bellas Artes 2026 en Música y no está de más un simple texto mundano que diga:

“Gran momento para sus sonidos Maestro Téllez, nunca deje de tocar…”

Firma de IsraelMR escritor
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