Vuelvo a escribir
Después de un año en silencio, IsraelMR regresa a la escritura. Reflexión personal sobre el bloqueo, la tinta seca y la complicidad con las palabras.
HISTORIAS DE UN ESCRITOR
IsraelMR
6/5/20263 min read


Por un tiempo, el simple acto de tomar la pluma y escudriñar mundos encontró su caos en la realidad.
Hace varias palabras silenciadas que mi espíritu detuvo su inercia para ocuparse de su momento. Hace ya varios puntos y comas que la vida me quiso mostrar sus recovecos más profundos. Hace muchas páginas en blanco que mis sueños se miraron en su reflejo más mundano y un tanto cruel. Frío.
La tinta con la que solía escribir tenía un componente que lograba desmoronar al tiempo y al espacio, volaba entre el tornasol y vivía del palpitar. Esa tinta se empapaba de lo real y lo moldeaba. Existía con intensidad. Aleteaba entre emociones que desdoblaban las entrañas y acariciaban. Pero, esa tinta tan mía y que estuvo seca por tanto tiempo, jamás dejó de invitarme a que viviéramos de esta complicidad, por lo menos una vez más.
¿Cómo fue que llegué ahí? ¿Qué colapso fue capaz de desmoronar mi sed de sueño y de delirio?
Cuando comencé a escribir, hace algunos años ya, jamás concebí que la realidad tuviera la capacidad de convertirse en la enemiga de mis rebuscadas historias. Letra a letra mi puño desmenuzó momentos que, entre comillas, se deleitaron de algún placer y, en ocasiones, de algún dolor. Descubrí al tiempo sin tiempo. Instantes se convirtieron en pausas y se transformaron en fotografías de mundos tan míos, tan volátiles, tan eternos. Descubrí espacios que no tenían nombre pero que respiraban desde lo profundo hasta lo terrenal. Jamás creí que esa dualidad entre lo real y lo que no lo es, tuviera la capacidad de corromper. En veces creemos que somos capaces de entender al mundo de la forma correcta, vaya disparate que nos hemos creído. Qué mentira más insolente y vil.
En el mundo de mis letras el dolor se mimetizaba con cariño y la lágrima era capaz de encontrar una sonrisa. En ese, mi mundo, no había pena ni gloria, los sueños vivían del vuelo de las aves y lo real era tan difuminado y sutil que, por momentos, no se veía. Sensuales besos olvidados revivían de entre las sombras de una mirada, y estallaban. Y, a lo lejos la luna no dejaba de apapacharme en las noches de frío. Ahora que mis textos estuvieron ausentes noté el valor que cada historia tuvo para que fluyera la sangre y como origen del revoloteo de las mariposas. Por lo menos para mí.
Ahora, queriendo encontrar el renglón adecuado para estas palabras, observo todo con la intención de hallar algo que quizá se quedó esperándome cuando dejé de escribir. El tiempo pasó y el mundo cambió, quizá incluso el que no avanzó al tiempo fui yo. Pero, mi pluma no deja de buscar el resquicio de algún sendero conocido para andar. A cada trazo mis letras atienden su existencia para encontrar una pista, un destello. Por momentos, mi palpitar se embrutece al verse abstraído ante una nueva realidad que parece no entender.
Quizá antes mi visión era más ciega, o quizá mi pluma no quería gritar tan vivamente su pena. Dolores, tristezas, odios, envidias y tantos pesares más. Los sueños se desvanecen ante esperanzas imposibles. Deseos se quiebran ante imágenes desastrosas y, dentro de todo eso, un bebé sonriendo, niños jugando y un beso. Qué caos el de esta realidad que pretende sobrevivir de lo sutil para alimentar lo corrompido. Suspiros intentan conquistar el palpitar de un corazón herido y la calidez de una caricia imprime su esencia en una mejilla.
Qué hebra tan fina esta que sostiene al mundo. Esta que es capaz de lagrimear sobre una realidad y tal vez también sobre un destino. Esta que mira los recuerdos con la añoranza de revivir un poco de esos momentos que, en lo brumoso, parecen perdidos. Y que solloza del encanto, y que es capaz de explotar con tal de reconstruirlo todo de una sola vez. Y que avanza. Y se abre espacio de entre los dolores del mundo. Y paso a paso arrima lo desvencijado para construir un nuevo camino. Y lucha, construye y pierde. Y toma impulso una vez más para dejarse llevar de nuevo a la siguiente esperanza, el siguiente destino.
Tal vez mis letras se cansaron, tal vez y quisieron tomarse un tiempo del trajín de este enfrentamiento caótico y constante. Tal vez buscan no corromperse entre lo trivial y lo mundano. O tal vez, y sólo lo digo como una posibilidad, tan sólo quieren dejarse llevar de nuevo por aquellos mundos perdidos, en los que todo ocurre y nada es. Quizá, tan sólo estuvieron esperando un siguiente momento para existir, quizá este.
Nos leemos pronto...

