Noche de Tango
Crónica de "Tango con Gabriel Almeida" en El Barítono. Una copa, unos labios y un bandoneón que despertaron la pluma de IsraelMR.
PUNTO DE VISTARTE
IsraelMR
6/15/20263 min read


Inspirado en el espectáculo Tango con Gabriel Almeida presentado en El Barítono el 30 de mayo de 2026.
Hay noches en las que el lamento de un bandoneón es capaz de absorber hasta el malestar más intenso. Momentos donde los acordes aúllan y los vibratos permiten que la piel se estremezca entre las octavas del piano y los roces lastimeros del arco de un violín.
Yo llegué ahí como por azar, pero la melancolía de la noche me explicó que el azar no implica error. Me dispuse justo frente al escenario, al fondo y pasando casi desapercibido; así como mi oficio de la pluma me ha dibujado por tanto tiempo, bohemio. Tomé mi lugar.
Entonces, letras jugaron desenmarañadas queriendo desvanecer su bloqueo. Oración tras oración sabía que debía darle tiempo a la tinta para volver a reconocer su mundo; y me dejé llevar. Las palabras permanecieron en un colapso extraño por un tiempo, hasta que un primer fuelleo rasgó mi inspiración. Desde mi realidad, la nostalgia del tono arrabalero comenzó a desvanecer mi atasco. Ya una vez me había tocado convivir con los acordes de Piazzolla, pero nunca con el tono entrañable de un Gardel, un d’Arienzo o de Goyeneche.
Pasos de tango a media luz comenzaron a darle pasión a mi pluma, mientras que, en otra mesa, unos labios rojo intenso iniciaron un juego de sensualidad con una bebida recién dispuesta para su placer. Conforme el ambiente tomaba un tono entre nostálgico y seductor, aquellos labios se enfocaron en un vuelco de conquista tan ferviente que mi tinta se envolvió de aquel pasional frenesí.
Mis letras siempre han tenido buen ojo para entender esos instantes en los que lo prudente se deja llevar por la música y la noche. Pero el descaro de aquel jugueteo no dejaba espacio a la imaginación. Mi inspiración no requirió encontrarle sentido al universo, simplemente observó a aquel par que no hizo más que dejarse llevar con mi pluma a cuestas.
En un inicio la prudencia mostró su encanto. La copa se miró tímida; quizá, incluso, un tanto esquiva. Miraba distante y con atención hacia aquellos labios motivo de su existencia. Por otro lado, aquella boca, borde de coquetería absoluta, dudaba sobre si aquel desliz sería lo correcto o no.
Pasó un tiempo que hizo trasudar a la nerviosa bebida. Segundo a segundo, pequeñas gotas de vergüenza se dejaron ver a través de aquel retraído cristal. Los labios lo notaron, por instantes se entreabrieron queriendo ofrecerle un siguiente instante al juego, pero terminaron por darle pie al placer de la prohibida contención.
Una sequía desértica y embelesada por aquellos labios terminó por humectarse en aquel juego. El resplandor del ambiente se integró al carmesí y terminó por abstraer lo árido. La bebida, inundada de deseo ante lo que parecía ser su destino, dejó resbalar una gota de sudor por su frente. Fue entonces que, en un sorbo, estalló la pasión.
Con aliento entrecortado aquellos labios se sumergieron en el extremo más volátil de aquella bebida. Tenues ondas de frescor entre seco y afrutado viajaron por los coquetos labios, y definieron su silueta. Hubo instantes en los que aquella boca permitió entrever un poco más de sus contornos, sólo porque sí, sólo porque hay instantes en los que la pasión fluye.
Labios, bebida y tango se fusionaron en un éxtasis que fue desde lo terrenal hasta lo perdido. Lo prohibido le cobró existencia a la noche mientras el mundo del pecado se concentró en el exquisito arte del beber. Trago a trago fueron pasando las notas de la noche. El rojo pasión se desvivió un poco durante aquel juego, mientras que la sequedad se humedeció con sutiles tonos de ginebra y vermut.
En esa noche, a esa copa y esos labios no les faltó argumento alguno. Desde un inicio entendieron que aquel encuentro no pasaría de un trago y se dejaron llevar en cada sorbo. Jamás fue un juego mundano, ahí se jugó la vida por una pasión, ahí, nació y murió un amor que sólo duró un tango.
Este texto fue escrito tras asistir al espectáculo de Tango con Gabriel Almeida. Próxima función el 20 de junio a las 8:30 pm. en el Restaurante Peladito y en la Boca, Naucalpan, Edo de México. Contacto para reservación y compra de boletos al 55-3719-6397.
Nos leemos pronto...

