¿Cómo es escribir de nuevo?
IsraelMR vuelve a la escritura después de un año. Reflexión con humor sobre el caos de retomar textos inconclusos, correcciones rebeldes y oficio.
HISTORIAS DE UN ESCRITOR
IsraelMR
6/23/20262 min read


Pilas apiladas de textos inconclusos me observan con cierto tono de venganza. La mitad están escondidas tras carpetas que, según yo, estaban ordenadas, pero que, aparentemente, se desordenan a propósito cuando no las veo, y la otra mitad está en estado de caos en mi cabeza. Varias historias buscan llamar mi atención con artimañas desproporcionadas. La otra vez una se mojó con mi café, sólo para convertirse en la siguiente por ser trabajada. Además, tengo una corrección que lleva ya tanto tiempo que da vergüenza, y en el librero dos historias en construcción que me intentan seducir por las noches.
Vuelvo a escribir, dije, pero da la impresión de que mi equipo individual de gestión de textos renunció a mí mientras no estaba. Contenido perdido entre párrafos intenta encontrar su lugar en alguna historia y mis apuntes ya no los alcanzo a ver.
Aún tomo la pluma y me desentiendo del mundo, pero ahora el mundo tiene tantos matices diferentes a los que tenía antes que las ideas se me agolpan entre peleas que parecen no tener fin. Más que un bloqueo esto es un problema de apego; mis textos quieren atención y son tóxicos. Además de todo, mi vista comienza a convertirse en una compañera molesta. Siempre he escrito muy pequeño, y ahora mis ojos se niegan a colaborar. Así, entre ruinas inmensas de notas y borradores descifro palabras diminutas entre párrafos amontonados y desordenados. Vaya que jamás pensé que el abandonar la escritura pudiera traer tanto caos. Generalmente los conflictos los vivo al escribir dentro de las historias, pero hoy son las historias las que se mofan de mí como castigo. La otra vez un texto no quiso arreglarse y de forma prepotente se borró del ordenador. Esas no son formas. De hecho, me estoy peleando con unas correcciones de estilo que, solo porque les da la gana, no quieren tomar forma. Y los signos de puntuación, vaya grupito de seres problemáticos. Ahora deciden saltar sin miramientos. Sospecho que los acentos tienen algo que ver con ese complot, pero aún no estoy seguro.
Si todo sigue así, esta revuelta no parece que pueda llegar a buenos términos. A estas alturas sólo puedo concluir que el escritor es el eslabón más débil de esta cadena narrativa.
Nos leemos pronto...

